Adriano Fernández Osinaga toca un instrumento alucinante

Adriano Fernández, un músico de 22 años, se presentaba ante el jurado con la incertidumbre de dar a conocer su instrumento. El joven dejó boquiabiertos al jurado al sacar de la funda una sierra, pero más impresionados se quedaron aun cuando Adriano interpretó ‘O mio babbino caro’, un área de Puccini, con aquel “instrumento antiguo” que imitaba el canto de sirena. Una emotiva actuación que conseguía la valoración positiva de todo el jurado de Got Talent España

-¿Por qué elegiste ser músico y concretamente el serrucho?

-No estoy seguro de haberlo elegido. Supongo que tomé la música en mi vida como forma de expresión y canalización de mis emociones de una forma inconsciente.
El serrucho, paradójicamente, llegó a mi vida en un momento en el que tenía que cortar con muchas cosas, una crisis importante derivada de una sensación de no estar haciendo lo que quería, de estar negando mi esencia. El serrucho musical me enseñó a superarme y a tomar decisiones.

-¿Cómo aprendiste a tocarlo?

-Sencillamente practicando, no existe un manual para aprender y solo a base de ensayo-error se puede aprender. Los primeros meses pasaba horas intentando comprender e interiorizar la lógica del instrumento. Acabé así desarrollando mi propia técnica.

-¿Cuántos músicos tocan este instrumento?

-Extremadamente pocos. Podrían contarse con los dedos de una mano los músicos profesionales que dedican su carrera a este instrumento. Si bien es cierto que hay más gente que lo toca de manera aficionada o para generar contrastes y espectáculo en contextos de música folclórica, cabaret, swing… Pero como instrumento solista muy pocos músicos trabajan actualmente con este instrumento.

-¿Por qué se caracteriza y qué es lo que atrae del serrucho?

-Cuando se toca bien es un instrumento que evoca sensaciones de ensueño y misterio. Sin duda es un sonido nostálgico debido al vibrato y a que cada nota va ligada por la incesante vibración de la hoja metálica. La afinación perfecta es difícil de conseguir y siempre se cran pequeñas modulaciones en el tono que le dan mucha personalidad al instrumento.
Se trata de un instrumento idiófono, es decir, genera sonido por la vibración del propio cuerpo del instrumento (campanas, copas de cristal, triángulo…) El sonido se consigue flexionando la hoja y transportando la vibración por la misma, en función del ancho de la hoja en donde se encuentra la vibración, el tono varía. Técnicamente es un instrumento único.
Sin duda me atrae su capacidad para cautivar. Al tocar el serrucho musical, el sonido te envuelve y te atrapa como el canto de una sirena.

-¿Qué aceptación tiene en el público este instrumento?

-Es un instrumento muy poco conocido, y de primeras genera mucha curiosidad porque nadie se imagina que con un serrucho se pueda hacer música. Pero cuando el público lo escucha, inevitablemente queda prendado de la magia del sonido.
-¿Cómo te ganas la vida?
Estos últimos 5 años he vivido gracias a tocar en la calle, en diferentes ciudades de España, Francia y Portugal. Por suerte he conseguido conectar con la gente de una forma distinta, más espontánea e íntima. Ser músico callejero es toda una aventura y una experiencia llena de colores.

-¿Cuál es la situación actual de los músicos que están fuera del circuito comercial y se buscan la vida con propuestas más arriesgadas?

-Por desgracia España no es un país en el que sea fácil desarrollar una iniciativa artística alternativa. No hay un mercado consistente que pueda sostener satisfactoriamente proyectos alternativos y no queda más alternativa que luchar por cuenta propia por lo que crees. Es triste, pero la mayoría de las veces, el reconocimiento lo obtienes fuera del país.

-¿En qué proyectos estás inmerso ahora?

-Actualmente estoy preparando un repertorio con una pianista para crear el que probablemente sea el primer dúo piano – serrucho musical consistente y definido. Me gustaría definir un producto musical sólido en el que se expriman y revaloricen las capacidades expresivas y comunicativas de este instrumento.

-¿Alguna meta concreta como músico?

Mi meta es seguir como estoy, con la misma motivación y ganas de viajar, tener proyectos y dar a conocer el instrumento.

-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

-Que me hace sentir libre.

-Tocando en la calle tendrás más de una anécdota…

-Hay muchísimas. Una de las más recientes ocurrió en Madrid, en el parque del retiro, mientras tocaba una canción de The Carpenters, Close to you. Un chico se arrodilló ante su novia y le pidió matrimonio, todo esto justo frente a mí y con un grupo de gente mirando.

 

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